@soltera, No fracasadas
Y toda esta historia comienza con un mensaje de una
amiga itinerante de la que díficilmente podría decir en que lugar del planeta
se encuentra a esta hora. Una tarde de
domingo con niebla, con ruana y aguapanela acompañada de la Niña de Las
Nieblas.
Leer esta frase fue como un flashback en mi vida, que
me regresó unos siete años atrás a la sala de mi oficina -con vista al mar-
donde realicé mi pasantía como auxiliar de Comunicaciones, estaba allí frente a
la misma mujer quien en esa oportunidad me afirmaba las siguientes palabras !No
es justo conocer un solo pene en esta vida! Mientras sus ojos ponían negrilla y
subrallado.
Y ahora después de muchos años vengo a reconocer que en
este simple comentario suelto, se podría hallar una frase celebre femenina.
Desde niñas se nos ha educado para soñar con un principe azul, con una boda
glamurosa y con un final vivieron felices y comieron perdices, pero la realidad
está muy lejos de ser un cuento de hadas.
No comprendo aún porque nos programan para encacillar
la perfección en definiciones como relación
estable si ser estable según la Real Academía de la Lengua no es otra cosa
que mantener el equilibrio, no cambiar, permanecer en el mismo lugar y esto
solo por mencionar algunas cosas, nuestra naturaleza hormonal nos dice a gritos
que estamos a años luz de serlo. Los seres humanos somos un carrusel de
emociones, nuestros sentimiento están divididos por lineas muy delgadas podemos
viajar de la risa al llanto con tanta facilidad, entonces ¿qué sentido tiene
insistir en algo que solo nos conduce al fracaso?
¿Por qué le pedimos a la vida que nos de un amor para
siempre?, ¿por qué queremos renunciar a la incertidumbre de estar con alguien,
que no sabemos cuándo va salir corriendo de nuestras vidas? ¿no creen que esto
es como renunciar a la capacida de asombro?, ¡yo si lo creo! y pienso que algo
tan mágico como el amor, nos debe mantener despiertos, atentos, a la
expectativa, y que indiscutiblemente debe estar cargado de adrenalina.
Poner tantas taras al amor es lo que hace que no le
demos cavida a lo nuevo, en cambio nos demos golpes de pecho y hagamos
declaraciones absurdas como: uno no se
enamora si no una vez en la vida, perdí al amor de mi vida, todos son iguales,
el amor tiene su carga de dolor y muchas muchas otras frases estupidas con
las que nos hemos lavado el cerebro.
Para finalmente caer en el astio del otro, al punto de
llegar a preferir la soledad e incluso renunciar a un buen polvo por miedo a
que la lista de ex pueda seguir creciendo. Y aunque esta no es una invitación a
la promiscuidad -no creo que tenga la experiencia suficiente para hacerla- si
es una invitación a reconfigurar los patrones de su Reina Decente y mandarla para una lejana galaxia, La Porra, para
asi lograr sacarnos tantas cucarachas de la cabeza y comprender que si una
relación no funcionó no es el fin del mundo y que por algo los números son
infinitos, tenemos como decía mi profesor de ma´temáticas N número de veces
para seguir intentando y probando, tenemos toda una vida para hacerlo.
No nacimos para sufrir y como dicen por ahí la única
obligación que tenemos en esta vida es ser felices, así que aún estamos a
tiempo de mutar y de convertimos en mujeres a las que nos les pesa la soltería,
que logramos cambiar el azul por el rojo, la boda por una aventura y las
perdices por unas copas de vino tinto en la mejor compañía. Esto con la única
intensión de no perder la sensibilidad y el entuciasmo de inspirar versos como
estos:
Te desnudo
descubriendo velo a velo cada centímetro de tu figura, como el alba descubre y
devora la noche cada madrugada, cada curva contiene un trazo de perfección,
cada línea cuenta una historia, cada pliegue una aventura, cada marca una
experiencia.